Mi universo de pequeñas grandes cosas...

A veces, de las cosas más simples, surge un mundo completamente nuevo y excitante. Es algo común que esas cosas pasen, pero es difícil aprender a disfrutarlo.. Bienvenidos a mi universo de pequeñas grandes cosas!

sábado, 18 de junio de 2011

Adiós

Con mis manos cerca del fuego, contemplaba el cuadro que se formaba entre su figura y la luz que entraba por el ventanal.

Sus pupilas que se volvían cristal ,
sus dedos dibujando música en el aire y su mente hecha gorrión.

Admirarlo sin perturbar su silencio, era algo que alimentaba mis sueños y lo hacía a menudo.

Aquella noche, bien sabía yo que sería diferente; él me regalaría un espacio más amplio en su corazón y para siempre olvidaría mis errores.

Comencé despacio a recorrer los diez metros de distancia entre su paz y mi adiós sin vuelta...De memoria sabía cada palabra que él escucharía:

"Esperaba un momento como éste para hacerlo, esperaba esta calma y la sonrisa de tus ojos... No pienses que bajé los brazos, no. Mi lucha por tenerte ya es eterna y la llevo conmigo a donde vaya. No creas tampoco que he dejado de quererte; quizás cuando pase esa puerta, te quiera aun más todavía y te haga menos daño.

Pero tengo que irme ya, dejándote como última imagen de mi vida, ésta calma alegre que hay entre los dos...

Es que más no puedo dejarte, ya que todo esto fue solo mío... sé que esto será fácil, ya que no vas a pedirme que me quede; desde tu lugar me saludarás sin llanto, como si mi adiós fuese un hasta mañana.

Es necesario que sepas que fuiste el hombre más libre y más encadenado a sí mismo que yo conocí.

Gracias por cada herida que nadie más volverá a abrir, ya que he aprendido a tu lado...

Ahora yo parto a vivir todo aquello que vos ya sufriste... No digas nada por favor, mi adiós egoísta no quiere escucharte, prefiero irme imaginando que me querés a tu lado. Prefiero creer que soñábamos lo mismo. Ya me voy, déjame por lo menos sentir hasta mañana algo de rencor... que luego te rendiré un homenaje cada día y sembraré tu palabra en los lugares donde la gente no tenga sueños...

Su gesto no había cambiado y me escuchó por primera vez sin interrumpirme...

Mis ojos se quedaron en los suyos unos segundos... como si quisieran guardar esa imagen para siempre.

Se levantó despacio, dio un paso hacia mí... mi rostro se volvió pequeño entre sus manos; cerró sus ojos, besó mi frente y casi susurrando me dijo: "Hasta mañana mi reina" .

Mis manos sobre las suyas, mi corazón abierto con su nombre sangrando... y yo temblé otra vez... como la vez primera, cuando también hablé yo.

Su abrazo fue eterno y verdadero esa noche...

Dio un paso atrás y volvió a formar parte de ese cuadro que yo admiraba hasta hace unos minutos...

Comenzó a esperar nuevamente, aquello que le traiga nuevas sensaciones... penas y alegrías.

Cerré la puerta fuerte, tan fuerte como para que no quede chance de volver a entrar.

Salí a la calle, me despedí de mi esquina, de mi balcón... y al mirar hacia el ventanal... ahí seguía él... mirándome y dándome la última sonrisa.

Saber que nunca me amó, dolía más que mi adiós.

Y así me fui caminando, borrando cada huella que mis pasos dejaban, para no recordar nunca el camino de regreso a casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario